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10/4/20

COVID-19 INTeRMeDIA


Con el objeto de intermediar en esta situación de vulnerabilidad  y acompañar a las personas que más lo necesitan, durante el tiempo que se prolongue este estado de confinamiento provocado por la actual crisis sanitaria, a causa del brote de coronavirus, Biblioteca Solidaria está proporcionando un apoyo efectivo a las personas con mayores dificultades y que de ese modo se puedan  minimizar los riesgos sociales, educativos y sanitarios que conlleva la actual situación. 
 Prácticamente desde los comienzos de nuestro programa, Obra Social “La Caixa” ha estado apoyando y financiando gran parte de las acciones y proyectos que configuran nuestro programa. También en esta situación refuerza su apoyo, con la coordinación establecida con la dirección territorial de Caixabank en CLM incorporando las siguientes acciones:
- Acompañamiento y pequeñas gestiones de modo telefónico y virtual a personas mayores, con movilidad reducida y/o situación de vulnerabilidad durante este periodo de confinamiento.
 - Desde el programa con el apoyo de la citada obra social, se han incorporado distintos dispositivos y equipamientos a los que se ha sumado el aporte de la Biblioteca Pública del Estado en Cuenca y de este modo se han realizado con plastificadoras pantallas protectoras, para incorporar como medidas de protección de personal sanitario y en residencias de mayores también se han prestado dispositivos electrónicos a centros de menores.
- A propuesta del voluntariado del programa se han iniciado acciones de apoyo, dinamización lectora, refuerzo escolar y en español para extranjeros. También nos unimos a la acción de #voluntarioslacaixa #servoluntariossuma y su "Programa Cartas contra la soledad" para favorecer la comunicación y acompañamiento a personas aisladas en sus hogares o en centros específicos. Tanto si necesitas apoyo como si estas dispuesto a darlo te dejamos nuestro contacto a través de teléfono / whatsapp: 648 586 198 o por email: bibliotecasolidariaclm@gmail.com


15/11/18

Héroes Anónimos

El 10 de noviembre se emitía el programa que grabamos la pasada primavera, un monográfico dedicado a Biblioteca Solidaria que refleja la gran labor del #voluntariado, la implicación de los técnicos de las distintas entidades, y el amor que dan los usuarios a los que llegamos. Una gran emoción ver a todos pasear por la Biblioteca Pública del Estado en Cuenca. Nos hubiera gustado que en esas imágenes hubieran podido verse cada una de las personas que dan su tiempo y sus capacidades en beneficio de los más necesitados, cada usuario y los profesionales de todas las entidades con las que estamos implicados, en cada una de las bibliotecas y centros en los que llevamos nuestra acción, pero por tiempo y disponibilidad no fue posible. En cualquier caso, creo que todos los que tenemos que ver con este programa nos veremos reflejados de una u otra manera.

Gracias Castilla-La Mancha Media por hacer #HéroesAnónimos,  a todo su equipo por el trato, atención y profesionalidad que han puesto en todo el proceso y por abrirnos una ventana a nuestra región para animar a personas que quieran unirse a nuestro equipo de voluntari@s  e intentar cambiar el mundo desde las bibliotecas u otras personas que quieran que les acerquemos al apasionante mundo de las lectura. 

Para quiénes no hayan podido ver el programa, aquí tenéis el enlace:

13/11/17

Concurso de voluntariado universitario.

El voluntariado universitario de nuestro programa, participa en el V Concurso de la Fundación Mutua Madrileña
Ayúdanos a conseguir más visualizaciones, difúndenos en tus redes.
Gracias. 


22/6/17

Conociendo al voluntariado: José Mª Jiménez



   



Me jubilé en Enero de 2016, después de 40 años en la enseñanza. En estas circunstancias, debes adaptarte a la nueva forma de vida. No tienes la obligación de cumplir un horario de trabajo y se terminaron las clases. A pesar de todo, la vida continúa y tienes que llenarla de actividades que debes programar.
 
Analicé las posibilidades que encontraba en  nuestra ciudad. Yo la conocía porque aquí estudié, pero mi trabajo lo he desarrollado en Andalucía. Quería participar en actividades semejantes a las de mi vida profesional. Un día de enero de 2016 me presenté en la Biblioteca Pública con el fin de informarme. Subí a las oficinas y me encontré a un equipo de profesionales que me informaron del trabajo que hacen los voluntarios en la Biblioteca Solidaria de Cuenca. Me ofrecieron dar un curso de informática para personas mayores.
   La actividad era la que iba buscando, algo que me ocupara el tiempo, que fuera una tarea propia de mi trabajo y que sirviera para ayudar a las  personas que quisieran asistir y participar en este proyecto.  
   La biblioteca me facilitó todos los medios disponibles: ordenadores, local, mesas, sillas, divulgación , apoyo personal,… de lo que estoy muy agradecido porque sin estos medios serían imposibles las clases. Bueno, también el agradecimiento a las personas mayores que asisten y compartimos los problemas y dificultades que entrañan la utilización de un ordenador.  
  En enero de 2016 comenzamos el curso que fue bien acogido y la asistencia fue buena y mostraban interés. Ampliamos las clases al Centro de Mayores San José y creo que se está haciendo una buena labor.
    Las clases son muy prácticas. Intentamos aprovechar las posibilidades que nos ofrece la Informática: Internet, programas, aplicaciones de gran utilidad en nuestra vida cotidiana. Intento resolver las dudas diarias que se nos presentan en nuestro ordenador, tablet o móvil.
  Este curso, 2016-17, nos hemos propuesto, además de una enseñanza básica del uso del ordenador, realizar un blog y hemos practicado con su funcionamiento. 
  Llevamos dos cursos impartiendo informática básica en la Biblioteca Pública de Cuenca y  me llena de satisfacción esta labor: primero me mantiene ocupado con la preparación de las clases e intentar solucionar todos los problemas y  dudas que ellos me plantean , y también te ofrece la posibilidad de sentirte útil con el servicio a los demás. Los asistentes te  ofrecen otros campos de su existencia que te abren más posibilidades y todo esto hace que la vida tenga un nuevo sentido.

8/8/16

Conociendo al voluntariado: Julia


La ponencia que hoy presentamos tuvo lugar en Octubre de 2014, la voluntaria de Biblioteca Solidaria Julia Hernanz nos ofreció testimonio de su acción, consideramos interesante su intervención íntegramente: 


POTENCIACION SOCIAL DESDE LAS BIBLIOTECAS
 Programa Biblioteca Solidaria de Castilla-la Mancha.
 Octubre 2014

 Buenos días, ante todo agradecer a la organización de las jornadas la oportunidad que me ofrecen para contar mi experiencia como voluntaria en el programa Biblioteca solidaria de Castilla –La Mancha.


                        No se si todo el mundo llega a ser voluntario por casualidad, si uno nace o se hace voluntario, en mi caso las circunstancias me acercaron a este programa. Un día paso por la biblioteca para sacar un libro, veo un anuncio en el que se habla de que se puede ser voluntario del programa biblioteca solidaria, pregunto, pienso en lo es el programa, en lo que soy yo y compruebo que estamos hechos el uno para el otro, la otra en este caso. La siguiente circunstancia es que mi madre sufre, desde hace años una lesión cerebral, y ¿qué tiene esto que ver? Pues volvemos a las circunstancias o casualidades, ella pertenece a una asociación, esta asociación acude a leer la biblioteca, yo conozco a la asociación y a los afectados, pues ya tengo un punto de partida.

Empiezo a leer con estas personas con daño cerebral sobrevenido, sigo con discapacitados intelectuales, amplío con personas que están el la planta de salud mental del Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, voy también a leer con las reclusas del centro penitenciario y leo una hora todos los jueves con un grupo de inmigrantes, minorías étnicas, exconvictos y exdrogodependientes.  Probablemente estaréis pensando: “esta mujer es que está muy desocupá” pues quizá tendréis razón, pero como dijo una compañera voluntaria alguna vez “ser voluntario engancha”. Por otra parte ser voluntario conlleva un punto de egoísmo porque siempre he dicho que siendo voluntario se recibe mucho más de lo que se da. Los colectivos con los que he trabajado me han aportado muchas cosas: diferentes maneras de pensar, independientemente del estado intelectual de cada persona, todo el mundo opina, todo el mundo saca conclusiones, todo el mundo es capaz de expresar gustos o disgustos, todos extraen conclusiones aunque a algunos, como es obvio, les cuesta más que a otros. A partir de las lecturas, muchos usuarios reviven tiempos pasados, recuerdan objetos hoy en desuso, profesiones antiguas o desconocidas, conocimiento de noticias pasadas, son capaces de comunicar pensamientos, opiniones, críticas, algunos son simplemente capaces de hablar, lo cual, en algunos casos, ya supone muchísimo.
                  

     
Partimos de la timidez, a veces, de la prevención, de la desconfianza o el desconocimiento y llegamos, a través de la lectura a la comunicación, al intercambio, al aprendizaje, a la risa, a la reflexión. Hay veces que basta con que aparezca una palabra o una idea en un texto para que se establezca un diálogo, algo impensable en algunos colectivos. También hay veces que mis deseos van más allá de la realidad, por qué no decirlo, sobreestimo las posibilidades de los usuarios o su motivación hacia la lectura, pero ver como personas ingresadas por un problema de salud mental me piden bibliografía sobre algún tema, o recomendaciones literarias; comprobar que usuarios con discapacidad intelectual recuerdan obras que han leído en el taller y además desarrollan gustos y preferencias de modo que dan opiniones sobre lo que quieren o no  quieren leer; ver personas despegadas de la lectura que de pronto te piden la fotocopia que acabamos de leer para reflexionar sobre ella, acaba con el posible desaliento temporal, si bien es verdad que todo, en el fondo frustración y entusiasmo todo ayuda al voluntario y al usuario también.

Para llegar al objetivo que perseguimos usamos todo tipo de materiales: fotocopias, yo a veces pienso que yo sola he talado ya toda la selva amazónica a base de fotocopiar, pero me estoy enmendando; libros con letra xl para las personas con visión reducida, libros de lectura fácil que hacen magníficas adaptaciones de clásicos de siempre y actuales, películas para apoyar los textos; es estupendo leer un libro y luego poder ir viendo la película porque además de fijar la historia se establecen muchas comparaciones entre el texto y la imagen del mismo en pantalla; power points de introducción y presentación de la lectura, mapas donde se siguen los itinerarios de lo personajes de las obras que leemos, revistas sobre las que hablamos, recortamos, pegamos y trabajamos, álbumes ilustrados, murales, todo material es poco y la imaginación y el entusiasmo de los trabajadores de la biblioteca, voluntarios y estudiantes de la universidad que vienen a hacer prácticas hace que la lista de materiales se amplíe con cada persona que de pronto llega y se le ocurre utilizar una cámara de vídeo, una pizarra, un ipad o un vaso de plástico.


La lectura amplía nuestro campo de acción y nuestras perspectivas y las de nuestros colectivos, así es que siempre que es posible, lo normal es que no nos quedemos en la biblioteca sino que salgamos a visitar museos y exposiciones, salimos a charlas y conferencias, leemos en la calle, leer las leyendas de Cuenca en los lugares en los que se desarrollan ha sido una experiencia preciosa. También nos relacionamos con otros colectivos como los universitarios o los socios de Ateneo de Cuenca a los que invitamos a la biblioteca para compartir opiniones después de la lectura de La Odisea en la edición de lectura fácil con la personas del taller “la Odisea  (personas con discapacidad intelectual) que aportaban su particular visión de la obra a través del repaso de  las aventuras de Ulises sobre un mapa en el que nos contaron sus viajes por el Mediterráneo. En nuestro afán por desarrollar nuestras propias habilidades y por comunicarnos con un entorno  más allá de nuestro propio grupo salimos al parque a hacer un reportaje con entrevistas y fotografías para luego “editar” nuestra propia revista con nuestras cosas, nuestras fotos y nuestras historias. Hay colectivos, por ejemplo los reclusos del centro penitenciario, con los que obviamente no se puede salir, pero fue sorprendente descubrir sus gustos y aficiones a través de la lectura de Caperucita en Manhattan donde solo partiendo del título ya empezamos a hablar de ciudades, viajes, conciertos e historias sin salir de nuestra sala de lectura.

Todo esto me lleva a pensar todo lo que me aporta el hecho de ser voluntaria. Humanamente es una experiencia completamente enriquecedora porque me lleva a tratar con personas tan alejadas de lo que soy yo o mi círculo de amistades y familia que me parece imposible. Siendo voluntaria he conocido a discapacitados intelectuales, personas con problemas mentales, inmigrantes, personas con diversas dependencias, reclusos y he establecido una relación con ellas, sería hipócrita por mi parte pretender que somos amigos, confidentes o que nos comunicamos todos los días, porque no es así. Yo he descubierto otras formas de vida, de ser y de existir y también he descubierto que esas personas pueden formar parte de mi vida y yo de la suya. Me he quitado el miedo a la diferencia y, aunque muchas veces no puedo evitar adoptar una actitud odiosamente paternalista, intento huir de estereotipos y establecer contactos reales que ayuden a esas personas a abrir  su mente mucho más allá de su colectivo y a mí a abrir mi mente mucho más allá de mis prejuicios y mis ideas preconcebidas.


No solo aprendo y me enriquezco en el trato con los usuarios, he conocido como voluntarios a personas realmente excepcionales, y no es halagar porque sí, es decir las cosas como son. Cualquier voluntario es o somos como cualquier persona, todos tenemos nuestros problemas, nuestros días, nuestros pensamientos y nuestras cosas, vaya. Pero o bien todo se aparca cuando atravesamos el umbral de la biblioteca o bien se olvida definitivamente cuando atravesamos el umbral de la actividad que vamos a llevar a cabo.  Sí, puedo decir que los voluntarios son personas libres, de mente abierta y generosa por eso, en el fondo, todos tenemos algo de voluntarios, y todos los voluntarios nos tenemos los unos a los otros y a nuestros usuarios y eso ensancha nuestra vida y nuestra manera de ser. 

También mis escasos conocimientos se han ampliado siendo voluntaria. Yo, que soy muy de novelón decimonónico, que solo aspiro a tener el tiempo suficiente para empezar por el primer tomo de los Episodios Nacionales y acabar por el último, he descubierto el encanto la belleza y la sabiduría que encierran los cuentos populares y las narraciones cortas; me he empezado a acercar a los álbumes ilustrados con todo lo que se esconde detrás de sus páginas; he conocido la lectura fácil; me he enterado que Roald Dahl no es un autor infantil americano sino un británico de pura cepa con grandes dosis de ironía y mala uva, si he aprendido hasta a ¡hacer manualidades! Bueno a esto no mucho, pero me esfuerzo.



No puedo decir que mira que buena mujer soy por ser voluntaria ¡es que me encanta! Soy feliz me siento bien y espero que eso sirva a las personas con las que trato tanto usuarios como compañeros, se que es triste porque parezco poco altruista, pero soy una excepción, todos los voluntarios parten de su corazón, yo es que soy más pragmática, me mueve ser feliz y lo soy y espero que todo el mundo a mi alrededor lo vea y se aproveche de ello; gracias David y  Begoña por permitírmelo y muchas gracias a todos.  

14/4/16

Conociendo al voluntariado: Manolo


Yo soy un tipo con suerte. Tengo oportunidad de aprovechar mis experiencias para pagar deudas sin acreedor concreto. He tenido la ocasión, décadas ha, de valorar en extensión y profundad lo que vale una compañía receptiva cuando las cartas te van llegando mal dadas, quien te escuche, alguien con buena disposición en un entorno arisco. Una vez jubilado y con todo mi tiempo disponible, la institución del voluntariado me ha dado, desde hace cinco o seis años, el marco adecuado para menguar mis números rojos.

Cualquiera que haya cantado el catecismo, el del padre Ripalda yo, le suena aunque con sordina, unas ciertas obras de misericordia, catorce son, siete corporales y siete espirituales. De las primeras debe ser la sexta la menos popular, me parece: visitar a los presos que se dice hoy, o redimir al cautivo con las palabras de mediados del siglo pasado. Y no a mucha distancia, no sé si por delante o por detrás, la acompaña la quinta: dar posada al peregrino. En estas fechas en que la Iglesia Católica está de pleno en el Año de la Misericordia no faltan reclusos y emigrantes bien cerca de nosotros a quienes echarle una mano.

Hay quien teme prestar ayuda por no considerarse preparado e imagina difíciles asignaturas por aprender. Es lógico en este ambiente de cursillos, certificados, masters y otras mandangas, plantearse la idoneidad para cualquier acto. Yo le di muchas vueltas antes de animarme. Pero la respuesta me llegó clara y contundente después de mucho cavilar.
-¿Cuál ha sido hasta ahora mi misión más importante? –me pregunté. Y me respondí: -La paternidad.

Caí en la cuenta de que nadie me enseñó tan difícil tarea ni ninguna autoridad me exigió formación alguna. Si estabas casado, nada que objetar, si estabas soltero, a casarte. Si querías. Y fui cinco veces padre de veinteañero inexperto. Así que es cuestión de cariño y empeño, pensé. Y aquí estoy.

Por efectos de la burocracia en principio solo pude ayudar al inmigrante y enseñar al que no sabe, muy modestamente por descontado. No me costó nada, al contrario, gané bastante. Conocí y pude entender a gente estupenda de Pakistan, Eritrea, Argelia, Polonia, Armenia, Rumanía, Rusia, Bulgaria, Nigeria, Marruecos, Siria… gente valiente, pobre por mil distintas circunstancias. Me hicieron valorar mis privilegios y mi suerte. Les estoy agradecido por su ejemplo. 

Luego, por fin, me permitieron acudir al Centro Penitenciario. A quienes hayan arrugado los morros al leer las amistades de las que presumo, les doy ocasión de repetir el gesto si sigue leyendo. Me siento muy satisfecho de haber tratado por ahora con una par de docenas de reclusos y me tengo por amigo de al menos media docena de ellos. Me han limpiado alguna telaraña de prejuicios. Benditos sean.

Hay que considerar también a los compañeros voluntarios. Gente que da. Y punto. No estamos solos. En la Biblioteca tenemos un equipo siempre dispuesto a apoyarte. Gente preparada. Hay un garbanzo negro, nadie es perfecto, pero se puede aguantar.

Y ojo al dato: “Ayudar, rejuvenece”.. 

6/10/15

Conociendo al voluntariado: Fausto


Me llamo Fausto y desde 2013 soy voluntario cultural del programa Biblioteca Solidaria en Cuenca. Tenía la idea de dedicar parte de mi tiempo a ayudar de alguna forma a los demás, y encontré en este proyecto que podía hacerlo apoyándome en una de mis aficiones que es la lectura. 

Estoy trabajando con un grupo de mayores que hemos configurado bajo la denominación de Taller de Lectura “Paseo del Huécar”.  Una vez a la semana reúnen entre 12 y 15 mujeres (solo tenemos a un hombre que actualmente por problemas de visión no puede venir) en el Centro de Mayores Cristo del Amparo. Todos los miembros del taller son buenos aficionados a la lectura, ésta se combina con canciones y conversación haciendo que las sesiones sean verdaderamente divertidas.

Dedicamos las tardes a leer en voz alta, ya sea una novela, una poesía (que puede acabar cantándose), un ensayo, un relato breve o un álbum ilustrado,…, haciendo paradas a cada momento para comentar y opinar sobre lo que estamos leyendo y lo que esto nos sugiere.
Una sesión preparada entorno a un texto como el Lazarillo de Tormes, puede acabar meses después en la puesta en marcha de una exposición sobre Oficios perdidos. Una novela autobiográfica de Miguel Delibes, con el cáncer de su mujer como tema central, puede derivar en una tarde hablando de cómo se celebraban en Cuenca las bodas en los años cincuenta, con bollos y chocolate en casa de la novia, o con baile en “La Casa Cartón” o en “El Tubo”.

Personalmente, esta es una actividad que me aporta muchas satisfacciones. Me permite conocer de primera mano la historia reciente de mi entorno contada por sus protagonistas, puesto que los debates y las tertulias se llenan inevitablemente de experiencias personales. Además percibo y me siento un humilde protagonista de la evolución experimentada en las habilidades lectoras de los miembros del club, que en muchos casos no tuvieron la suerte de ir a la escuela y todavía a pesar de su edad mantienen intactas sus ganas de aprender. Estoy seguro de que la lectura en voz alta de los textos que trabajamos, el estudio de la biografía de los autores y la revisión que hacemos del entorno social y político en que se desarrolla la acción de las historias, exigen a todos los miembros del club la activación de la memoria y la práctica de una verdadera escucha activa.

La colaboración del centro de mayores, y desde luego la cobertura del programa Biblioteca Solidaria, simplifican enormemente la gestión de un proyecto como este. Además la posibilidad de reutilizar experiencias de otros talleres, junto con las acciones formativas programadas,  garantizan el correcto funcionamiento del Club, mejorando la satisfacción de los participantes.

No obstante, tengo la impresión de que todavía podemos evolucionar con la incorporación de nuevos voluntarios que traerán nuevas ideas y otros enfoques. Para ello sería necesaria una mayor difusión del programa y del trabajo que gracias a él se viene realizando en nuestra ciudad.